
El León y el Ratón · Page 2 of 7
Un Despertar Brusco
Antes de darse cuenta, el pequeño ratón cruzó corriendo justo por encima de la nariz del león.
El león despertó de golpe con un rugido tremendo y, de un solo movimiento, atrapó al ratón bajo su enorme pata.
—¡Cómo te atreves a molestar mi siesta! —gruñó el león.
El pequeño ratón temblaba, mirando hacia arriba al enorme león que se alzaba sobre él.