El Erizo que Quería un Abrazo

El Erizo que Quería un Abrazo · Page 2 of 7

¡Ay!

Una mañana, Pip decidió intentarlo. Una coneja llamada Trébol pasaba dando saltitos.

—¡Buenos días, Trébol! ¿Me das un abrazo? —preguntó Pip con esperanza.

Trébol sonrió y se acercó para abrazarlo, pero soltó un grito. —¡Ay!

Las púas de Pip la habían pinchado, solo un poquito. Trébol no estaba herida, pero retrocedió de un salto, frotándose la nariz.

—¡Lo siento mucho! —dijo Pip, enroscándose en una bolita triste y apretada.