
El Erizo que Quería un Abrazo · Page 3 of 7
Un Rincón Tranquilo
Pip lo intentó unas cuantas veces más ese día. Cada vez terminaba de la misma manera: un pequeño pinchazo, un pequeño grito, y Pip sintiéndose más triste que antes.
Para la tarde, Pip caminó hasta un rincón tranquilo del jardín y se sentó bajo un viejo helecho, sintiéndose muy solo.
—Tal vez los abrazos no son para mí —susurró Pip.