Cenicienta

Cenicienta · Page 3 of 9

Abandonada

La noche del baile, Cenicienta vio a su madrastra y a sus hermanastras subir al carruaje y perderse por el camino.

Sola en la casa silenciosa, se sentó y se permitió llorar, solo un poquito.

—Solo deseaba ir una noche —susurró.

En ese instante, una luz suave y centelleante llenó la habitación.