
Ariel y el Mar · Page 5 of 9
Dos Piernas, Sin Voz
En un remolino de burbujas y luz, la cola de Ariel se convirtió en dos piernas.
Se tambaleó hasta la arena, insegura sobre sus nuevos pies, incapaz de pronunciar una sola palabra.
Fue allí donde el joven marinero —que en realidad era un príncipe— la encontró. Él no la reconoció como la muchacha que le había salvado la vida. Pero algo en su ternura y su curiosidad lo cautivó.
—Ven —dijo, ofreciéndole la mano—. Te quedarás en el palacio hasta que encuentres el camino a casa.