
Ariel y el Mar · Page 4 of 9
Un Deseo y una Advertencia
Ariel no podía dejar de pensar en el marinero, ni en la canción que le había cantado.
En lo profundo de una cueva, en los límites del reino, vivía una vieja bruja del mar, sabia en una magia extraña y poderosa.
—Puedo darte piernas para caminar en tierra durante tres días —dijo la bruja del mar—. Pero la magia siempre pide algo a cambio. Esta vez, será tu voz.
Ariel pensó en el rostro amable del marinero, respiró hondo y aceptó.