
La Tortuga y la Liebre · Page 4 of 7
Una Siesta al Sol
En poco tiempo, la liebre iba tan adelantada que la tortuga no era más que un puntito diminuto a lo lejos.
"Tengo tiempo de sobra", pensó la liebre, estirándose con pereza bajo un árbol frondoso. "Podría echarme una siestecita y aun así ganar sin problema."
Y así, muy satisfecha de sí misma, la liebre se acurrucó en la hierba fresca y cerró los ojos.