
El León y el Ratón · Page 5 of 7
Un Chillido Familiar
A lo lejos, una pequeña ratona escuchó los rugidos y los reconoció al instante.
—¡Ese es mi león! —exclamó, y corrió tan rápido como se lo permitían sus patitas.
Cuando llegó junto a la red, encontró al gran león enredado y agotado, incapaz de moverse.
—No te preocupes —le dijo—. Recuerdo mi promesa.