
El Erizo que Quería un Abrazo · Page 6 of 7
Un Abrazo de Otro Tipo
Una tarde, Trébol llegó dando saltitos con una suave manta de lana entre las patas.
—He estado pensando —dijo Trébol—, ¿y si te abrazamos así?
Con mucho cuidado, Trébol envolvió a Pip en la suave manta y le dio el apretón más dulce y seguro.
A Pip se le llenaron los ojos de lágrimas de felicidad. Era cálido. Era tierno. Era, por fin, un abrazo de verdad.