
Hansel y Gretel · Page 5 of 7
Una fuga muy astuta
Cada día, la anciana le llevaba a Hansel mucha comida, queriendo engordarlo, mientras mantenía a Gretel ocupada con las tareas.
Pero Hansel era astuto. Cada vez que la anciana le pedía que sacara el dedo para ver cuánto había engordado, él sacaba un huesecillo delgado en su lugar. Como ella veía mal, se dejaba engañar una y otra vez.
Un día, impaciente, la anciana le dijo a Gretel que comprobara si el horno estaba lo bastante caliente para hornear.
Gretel comprendió al instante cuáles eran las verdaderas intenciones de la anciana. —No sé bien cómo hacerlo —dijo con dulzura—. ¿Podría usted enseñarme?