
El ganso que ponía huevos de oro · Page 2 of 7
Una sorpresa dorada
Una mañana, la esposa del granjero salió a recoger los huevos y se quedó boquiabierta. En el nido del ganso no había un huevo cualquiera, sino un huevo sólido, reluciente y dorado.
—No puede ser de verdad —susurró mientras lo recogía. Era pesado, brillante y, sin lugar a dudas, de oro puro.
El granjero lo llevó al pueblo y lo vendió por más dinero del que habían visto juntos en toda su vida.